Ronda en autocaravana y Setenil de las bodegas: Disfruta del verano en la Serranía
Descubre nuestros mejores consejos acerca de viajar en autocaravana para principiantes. ¡Te contamos todo lo que necesitas saber!
Te presentamos uno de los viajes más grandes que hemos hecho por Europa en Autocaravana. 30 países y más de 27.000 km atravesando ciudades pero sobre todo pueblos, donde creemos que realmente sigue habitando la esencia de cada país. ¡Descubre la ruta que seguimos en ruta y te contamos todo sobre ella en el blog!
"Ve a muchas ciudades egipcias a aprender, a aprender de sus sabios."
Conoce los lugares que hemos visitado en nuestra ruta por Europa en autocaravana. ¡No te lo pierdas!
Por supuesto que creemos firmemente que cada país tiene encanto propio, pero seamos sinceros, siempre hay algunos que por lo que sea gustan más que otros. En nuestro caso Bosnia fue una joya escondida que tristemente se sigue asociando con guerra y allí encontramos un país rico en entendimiento, historia y cultura. Sin duda, fue uno de esos lugares que nos impresionó para bien.
Por otro lado, pensábamos que Noruega estaba sobrevalorada pero no solo no cumplió con nuestras expectativas sino que las superó con creces. Se trata del país más amigable con el mundo camper y el gran paraíso del caravaning por excelencia. Además, sus paisajes te dejan sin palabras. Eso sí, nos tocó salir huyendo porque ya pillamos época de nevazos, así que nos queda pendiente volver y explorarlo más a fondo.
Turquía fue otro de los lugares que destacaríamos., sobre todo la Capadocia. No podemos dejar sin nombrar Meteora en Grecia, la Toscana en Italia o Alsacia en Francia. Lugares con muchísimo encanto que recomendamos conocer.
"Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino"
A continuación te contamos las mejores anécdotas de nuestro viaje que van desde tirar una farola en Turquía, hasta una pedida de matrimonio o una inundación en la autocaravana, entre otras.
Appenzell, un lugar idílico de Suiza, donde los prados verdes son inmensos, las casas parecen un decorado y el sol siempre brilla en el cielo. O al menos así lo interpretó Alberto, a quien le pareció grandiosa la idea de dejar «ventilando con la brisilla del verano» la autocaravana mientras descubríamos el pueblo. Todo iba bien, cogimos las bicis y nos adentramos por las calles y barrios de la localidad. ¡Compramos hasta el típico queso de allí! Pero, «anda una gota» y a los diez minutos una tormenta de granizo que nos hizo abandonar las bicis en la calle y refugiarnos debajo de la ancha cornisa de un edificio. Y allí, mientras veíamos el granizo caer y la vida pasar, nosotros solo pensábamos en Ítaca y en cómo el agua debía estar entrando. «¿Habrá roto el granizo las mosquiteras?», pensábamos con miedo a pronunciarlo en alto. Cuando parecía que ya solo caía agua a raudales pero sin granizo, salimos corriendo, como alma que lleva el diablo, hacia la autocaravana. Empapados llegamos y empapada nos la encontramos. Por suerte las mosquiteras no se habían roto pero almacenaban el granizo aún en ellas. Lo demás ya os lo imagináis: efectivamente, pasamos una tarde «muy divertida» intentando arreglar aquel desastre.
La brisa del mar entraba por las claraboyas. Estábamos aparcados a escasos metros del mar, en una playa de Montenegro. Y todo habría sido tan idílico como lo imagináis si no fuera porque nosotros estábamos buscando un dentista. Un dolor de muelas demasiado intenso me había despertado por la noche y no pude volver a conciliar el sueño. Así que llegada la mañana le dije a Alberto que había que buscar una clínica porque me dolía mucho. Así fue como nos presentamos en la puerta de un doctor que me confirmó que tenía un infección de campeonato y al que no se le ocurrió mejor idea que matar las ramificaciones del nervio de mi muela sin anestesia. Cuando ya iba por la mitad yo me creía ver morir. «Stop, stop», grité, y solo porque me considero muy educada, porque lo que me habría salido del alma hubiera sido arrancarle los dedos de un mordisco. Me dijo que es que estaba intentando salvar mi muela matando el nervio y que con la infección no podía ponerme anestesia pero que viendo que no aguantaba más, lo dejaría para la semana siguiente. Me recetó antibióticos y salí de allí pitando. Esa noche pensé que teníamos que volver a España y que yo lo iba a hacer con los pies por delante. Fiebre, la cara dormida y acartonada, no podía moverme y el dolor era tan agudo que no quería que nadie me hablara ni me tocara. Creo que tuve hasta alucinaciones. Al cabo de un par de días ya estaba mejor pero llamé al doctor y le dije «o con anestesia o no vuelves a verme» y me dijo que sí, que me la pondría. Así que allí estaba yo al lunes siguiente, con el ánimo por los suelos y con cero ganas de ver a ese hombre. Al final no pudo salvar la muela y ahora yo tengo una pieza dental menos y Montenegro un doctor odiado más.
Estábamos a punto de despedirnos de Avanos, una bonita ciudad de Turquía famosa por su alfarería. De hecho, estábamos saliendo del hueco donde habíamos aparcado nuestra autocaravana, cuando al hacer la maniobra hacia atrás escuchamos un estruendo como de cristales rotos. Nos miramos porque no sabíamos qué pasaba y decidimos bajar del vehículo para ver qué sucedía. La sorpresa fue máxima cuando descubrimos que acabábamos de tirar una farola y no habíamos notado ningún golpe. No os vamos a mentir, por un momento pensamos en salir por patas de allí, pero claro, muy desapercibidos no pasábamos con un trasto de 7 metros y matrícula española. Al acercarnos aún más a la farola pudimos ver que alguien la había tirado anteriormente y que estaba mal soldada, así que con un mínimo roce había vuelto a caer. De ahí que no hubiéramos sentido ni un ligero golpe, tan solo el estruendo de los cristales al caer y romperse. Mientras tanto, la gente se fue arremolinando a nuestro alrededor y llamaron a la policía, quien «muy amablemente» nos acompañó a un cajero para pagar una multa de 100€. Vamos, que con el coste de vida que hay en Turquía sabemos que la pagamos por nueva. Así que, viajeros y viajeras que queráis explorar Turquía en autocaravana o camper, tened cuidado, porque en Avanos hay una farola que se ha vuelto a soldar y está esperando a ser tirada de nuevo.
Si ya lo dicen nuestras madres: «las prisas no son buenas». Habíamos ido a rellenar las aguas a un camping después de ver la ciudad de Pisa. íbamos un poco tarde y queríamos aprovechar para hacer algunos kilómetros más, así que rellenamos las aguas rápido, cambiamos el potti y cerramos el maletero. Bueno, en realidad, los dos pensamos que el otro había cerrado el maletero con llave. A los pocos metros cogimos un badén y el maletero se abrió, pero no nos dimos cuenta. Así que sí, ahí estábamos nosotros atravesando un pueblo con el maletero abierto y tan felices. Hasta que lo vimos por el retrovisor, claro. «Pa’ habernos matao» dijimos, seguido de un «pues mira que suerte que no parece que falte nada» así que continuamos nuestro camino, eso sí ya con la llave del maletero echada.
Al cabo de una semana decidimos que era hora de ir a hacer la colada y todo pasó demasiado rápido:
– Alberto: «No sé, me parece que sale poca ropa para lavar»
-Lorena: «Claro, porque hay otro bolsón grande en el maletero»
Salimos y, efectivamente, ni bolsón ni bolsita, habíamos perdido nuestra ropa sucia al salir de Pisa. Así que, viajeros, no nos quedó otra que renovar armario. Fue nuestra propia Fashion Week italiana.
Hacía un frío de mil demonios. Estábamos en Finlandia y no habíamos visto ni una triste aurora todavía desde que habíamos cruzado a los países nórdicos. Justo habíamos llegado a una zona donde había unas cabañas de estas típicas de las películas que tienen el techo acristalado para que puedas dormir bajo las estrellas (y sin congelarte dada la ubicación y la temperatura). Justo ese día las aplicaciones para ver auroras boreales decían que sí había posibilidades de verlas, así que no nos lo pensamos dos veces, dejamos a Ítaca aparcada en el parking y entramos decididos a contratar la experiencia. Quizás hubiera suerte y pudiésemos ver finalmente las famosas «Northern Lights». Nos dieron la cabaña y nos arreglamos para ir a la casa principal donde servían la cena, un buffet de platos típicos y que estaban deliciosos. Todo esto con la chimenea de fondo y música de ambiente, sin duda un lugar muy acogedor. Al cabo de un rato volvimos a la cabaña y parecía que el cielo dejaba entrever algún destello, pero aún nada claro. Mientras que si y que no, Alberto dijo: «colócate de espaldas, mirando por la ventana, que te hago una foto chula». Así que claro, allí mientras una posaba para salir guapa en la foto (o más bien favorecida de espalda), el otro dejaba la cámara grabando mientras se agachaba con un anillo en la mano y hacía la gran pregunta. ¡Sí! fue la contestación. Y por si os quedaban dudas, aquella noche el cielo estuvo repleto de auroras.
"Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años"
Descubre nuestros gastos durante el viaje según la categoría y el país
"Y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin aguantar a que Ítaca te enriquezca."
Para serte sinceros, no teníamos claro qué tarjeta era mejor para viajar como lo íbamos a hacer. ¿Solución? Pedimos unas seis tarjetas de diferentes bancos que eran conocidas por funcionar bien en el extranjero y así comparar. Ahora, basándonos en nuestra experiencia, te podemos contar que nos quedamos con WISE. Para nosotros es, sin lugar a dudas, la mejor. Ha sido la única con la que nunca, en todo el viaje, nos hemos encontrado problemas. No aplica comisiones, ni en euros ni con otras divisas, podemos sacar dinero en muchos cajeros que encuentras fácilmente y es muy cómoda de utilizar.
"No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino"
Al comenzar a preparar este viaje teníamos claro que necesitábamos estar cubiertos ante cualquier incidente. Por eso, buscamos diferentes opciones para encontrar una póliza que se adaptase a las necesidades que teníamos. Vimos que algunas personas y viajeros con campers y autocaravanas lo recomendaban. Así que, decidimos pedirles presupuesto y comparar así con otras compañías. Increíble pero, ¡al día siguiente ya teníamos un presupuesto! Vimos claramente la ventaja de contratar el seguro con Ucoga, y es que ellos mismos comparan entre diferentes compañías para buscar la mejor póliza para sus clientes. Además, las propias aseguradoras les hacen precio porque cierran con ellas un gran número de seguros, así que tienen el privilegio de poderte ofrecer tarifas muy competitivas. Cuando decidimos quedarnos con ellos, les contamos nuestro proyecto y, para nuestra sorpresa nos dijeron que querían involucrarse. Por ello, si vas de nuestra parte, ¡te llevas un 10% DE DESCUENTO! Así que aprovecha la oportunidad y pide presupuesto para tu seguro de autocaravana o furgo. ¡Haz clic en el siguiente botón!
"Ítaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino"
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Viajar en autocaravana o camper no solo es una forma de vida, sino también una inversión considerable. Por eso, a la hora de protegerla, no…